Uno de los misterios más extraordinarios de Ferrol, que vengo constatando desde hace muchos años al calor de sus pintadas, es que la ciudad debe ser un vivero de movimientos políticos emergentes, tan rocambolescos como maravillosos, que nunca logran emerger. Estas pintadas son como chorros lejanos de unos extraños cetáceos cuyos cuerpos jamás han sido divisados. La mayoría de ellas no están firmadas por ningún colectivo. Tampoco reivindicadas en ningún fanzine o blog que pueda dar pistas sobre su autoría. Sencillamente el paso de los años las va dejando expuestas en las imborrables paredes de la ciudad, que se ha convertido en una tierra de mensajes encriptados. ¿Son solo bromas de dadaístas anónimos de una perseverancia asombrosa, o iluminadores fogonazos de nuevas formas de inteligencia y pasión política, incomprensibles para nuestros gustos ideológicos, todavía demasiado embotados por los empachos propagandísticos del siglo XX? A continuación una pequeña recopilación de aquellas que, por una u otra razón, he sentido como especialmente deslumbrantes:
“Madero Muerto Bocata Salchichón” ¿Hacia el primer asalto caníbal a la sociedad de clases?

En verano de 2020 me divertí constatando, por los más diversos y dispersos rincones de la ciudad (en Esteiro, en el Ensanche, en la Magdalena, en el Muelle), las huellas de una campaña incomprensible pero zurcida por hilos delirantes que parecía girar, al principio, alrededor de algún tipo de reivindicación relacionada con el Magreb, a veces con acento anticolonial y otras con un claro tufo colonialista, con referencias a ciudades como Argel, Trípoli, Tánger, a países nombrados en francés, como Moroco, o líderes independentistas como Ben Bella. “Guinea, Argel, Moroco, 23 F”. “Trípoli, Argel, Don’t Be Spain”. “El de Tánger Traición” “Ni Guinea ni Argel”…







Este misterio de reminiscencias a veces coloniales y otras decoloniales comenzó a adquirir otras implicaciones aún más indescifrables, con referencias a personajes históricos como Lincoln y Napoleón, escritos de seguido en una misma rara enumeración con la palabra Tánger como único nexo “Lincoln, Tánger, Napoleón”. También con una extraña conexión con Ulán Bator, en la que se nos advertía a los europeos que, como adultos, (no sabemos si ellos o nosotros), el de Mongolia (y el de Tánger) nos odiaban sin ningún género de dudas: “como adultos, el de Mongolia y el de Tánger odian Europa siempre”.




A partir de esta pintada me encontré con otras en la que la malignidad de Mongolia sustituía a las referencias al norte de África: “El de Mongolia es Malo” “El mamud mongol odia Europa”. Sin duda, la más bella era una irracional declaración de ilegalidad del mongol y del año 1863: “1863 y mongol ilegales”. 1863 fue un año marcado por la Guerra de secesión en EEUU, la fundación de la Cruz Roja, y ya casi acabando el año, la inauguración de ese sueño saintsimoniano que fue el Canal de Suez.



Confucio”. Encontrado en un edificio del proletario y combativo barrio de San Valentín, frente a los Astilleros de Astano, en el vecino municipio de Fene. Como la República Popular de China, parece que en Fene han entendido también que el marxismo ha sido solo un calentamiento para llegar al confucionismo como doctrina de buen gobierno.

“No Solsticio, Armisticio” (En el solsticio, armisticio). Que mejor plan concebible para la noche de San Juan que dejar las armas, si es que se refiere al solsticio de verano.

“Me teméis contento”. Porque no hay nada que ayude más a la reproducción de lo existente que estancarse en la podredumbre de las pasiones tristes.

“Sí podemos, comunismo ya, revancha”. Cinco palabras para condensar todo el coaching histórico que puede necesitar un pueblo como el nuestro.

«+ Mozart – Pitbul” “+Quevedo – Tuenti” Algunos fanáticos lectores de Tocqueville parecen haber creado células que permitan combatir esa tiranía de la mayoría que implica la democracia, y que supuestamente, según las interpretaciones más reaccionarias del autor, imposibilita el desarrollo de los genios.


En Ferrol también opera un colectivo que orienta toda su propaganda a escribir hastags que quizá después puedas buscar en Twitter. Su ideal de proselitismo debe ser uno muy respetuoso y muy poco invasivo, ofreciendo al pueblo algunas sugerencias que luego deben desarrollar por su cuenta. A veces tienen motivaciones ecologistas, como en esa pintada que simplemente decía “#Permacultura”. Otras veces, motivaciones algo más esotéricas, como cuando nos invitaron a indagar en el hastag “#Capicua”.Una búsqueda rápida nos lleva a cuentas de tuiteros centradas en la numerología y los palíndromos.


En las paredes ruinosas del antiguo cine Rena, “Los robos en Le Mans Midi ??”. Que la consigna esté cerrada por dos signos de interrogación hace sospechar que incluso quién la escribió se sabía poseído por un enigma superior que está lejos de haber sido resulto.

«Libertad individual (?)». Compañero anarquista-individualista en tierna y transparente evolución hacia el anarcocomunismo.

«No sois humanos». Pintada claramente legible en el muro de la estación de tren, quizá a cargo de unos luditas visionarios que han entendido que el ferrocarril fue el primer paso hacia el apocalipsis transhumanista.

«Ultramar (uno de los barrios de Ferrol), no política». Hacia un barrionalismo de centro centrado.

Acabamos con el desconcertante «Ferrol es un paseo», acompañado por la hoz y el martillo. Por supuesto que Ferrol es un paseo. Pero la pregunta fundamental es, ¿qué paseo? La hoz y el martillo apenas dan ninguna pista. ¿Un paseo psicogeográfico o una ejecución extrajudicial, en medio de la madrugada, secuestrando enemigos internos para llevarlos a morir a una cuneta? ¿Una anticipación del uso comunista del tiempo, dedicando los días a las derivas apasionantes en un mundo que ya no obligue a nadie a nadar en las gélidas aguas del cálculo egoísta? ¿O más bien la violencia implacable que está escrita en la letra pequeña de cualquier intento de hacer historia, sea en pos de la transformación del orden vigente o de su defensa?
