
Los hechos objetivos: en la mañana del día 14 encontramos un graffiti-plantilla que nos llamó poderosamente la atención.
Etnografía reencantada: aunque hayan construido toda una cultura en base a él, los habitantes de Valparaíso reencantado saben que el deseo no siempre funciona, que la realidad no es armónica, y que la dialéctica no lo puede todo, existiendo diferencias y contradicciones que nunca se subsumen en una unidad superior. Para explicarles a sus hijos esta terrible verdad, la cultura popular ha generado las trágicas figuras del Niño-Sierra y del Niño-árbol. El Niño-Sierra ama al Niño- Árbol y el Niño Árbol ama al Niño-Sierra. Pero los abrazos de Niño-Sierra son afilados dientes de sierra que destrozan a Niño- Árbol. Tras varios intentos dolorosos de suprimir la distancia entre ellos, Niño-Árbol se ve obligado a escapar para siempre de Niño-Sierra y Niño-Sierra se cuelga en la cocina porque sólo quería abrazar a Niño-Árbol, pero no podía evitar que sus manos siempre fueran sierras.