
Los hechos objetivos: la tarde del 15 de enero de 2009 encontramos en una tumba de la ciudad la referencia a la Sociedad de la Estrella de Mar. Unas horas más tarde, en el patio de la antigua cárcel, que se sitúa justo enfrente de la puerta del cementerio, nos topamos con una estatua en la que la cabeza había sido sustituida por una cocha de molusco.
Etnografía reencantada: La sociedad de la Estrella de Mar es una sociedad secreta que reúne distintos gremios de jardineros de estatuas. Su taller se encuentra en la antigua cárcel, apenas unos metros del puerto-cementerio. Como el brazo que renace de una estrella de mar mutilada, la sociedad se ha puesto por misión podar y “primaverizar” las estatuas decapitadas por el otoño del cementerio. Es preciso hacer notar, que desde hace unos años, un grupúsculo maldoroniano se ha hecho con el control de la sociedad de la Estrella de Mar. Inspirados en el furor maldito de los Cantos, trabajan con dulce crueldad por el advenimiento de un gran desorden, un Apocalipsis anfibio y feroz. Tras su golpe de estado interno, las viejas estatuas clásicas del cementerio son convertidas en engendros terroríficos, quimeras y aberraciones, como mujeres a las que se les ha injertado una caracola en la cabeza (siendo el primitivo sistema nervioso de esta el que controla y organiza el resto de su cuerpo humano) o hombres castrados de forma salvaje al sustituir sus genitales por un cangrejo. Estos experimentos líticos pretenden ser sólo una gimnasia caótica que precipite el maremoto destructor de la armonía universal, en el que el mundo del mar y el mundo de la tierra se mezclen generando un humus violento del que pueda emerger toda una nueva raza de monstruos para correr por el campo, aquí y allá hacia la locura, en sed insaciable de infinito, y atacar al Creador por haber engendrado a chusma semejante[i].
Emilio Santiago Muíño y Analía Sílberman. Enero de 2009.

[i] Conde Lautréamont (1868) Cantos de Maldoror. Valencia: Pre-Textos [2000].