
Hechos objetivos: a lo largo de todo Valparaíso, pudimos testimoniar una multitud de frases, escritas en distintos lugares, que daban cuenta de extrañas iluminaciones.
Etnografía reencantada: muchos pueblos y tribus forrajeras tienen en la caza del animal de visión uno de sus ritos de paso más importantes. Este consiste en que el joven adolescente se aleja del poblado, vagando durante unos días en solitario sin comer ni beber hasta que encuentra su animal de visión, tótem que le acompañará durante el resto de su vida. Valparaíso reencantado es una sociedad forrajera en el ámbito del lenguaje, en el que la palabra se vive de manera nómada, errante, opulenta y al mismo tiempo ligera. En esta línea, desde tiempos inmemoriales, en Valparaíso se practica el rito de la caza de la frase de visión: 3 días antes del cumpleaños, la persona se ve obligada a abandonar el hogar y vagabundear en ayunas por las calles de la ciudad sin poder pronunciar palabra alguna, hasta encontrar una iluminación en forma de frase, que de repente se grita rompiendo el silencio. Esta frase posteriormente se escribe, el día del cumpleaños, en alguna pared del lugar en el que fue revelada.
Las frases de visión tienen una naturaleza muy heterogénea en su forma y en su contenido aunque todas ellas comparten un mismo carácter denso, por elaborado, y deslumbrante. Hasta las que en apariencia pueden parecer banales, al ser fruto de varios días de reflexión silenciosa, poseen una importante carga de profundidad. Por ejemplo, “Kiero pan calentito” es más que una expresión de hambre tras tres días sin comer; condensa la idea de que la voluntad humana avanza a través de una pequeña punta de alfiler que pincha en lo más pequeño y cotidiano de la realidad, y que las grandes ideas abstractas son polvo y paja comparada con la verdad de lo concreto, de lo material, de lo que está a mano. Otras frases de visión no ocultan su trascendencia en una expresión banal, sino que por el contrario se presentan de primeras con toda su potencia. “La tristeza es un fraude” denuncia que la pena y la desgana, lejos de entenderse como productos auténticos de una voluntad débil, son disfraces de una voluntad desviada, porque el depresivo está enamorado de su propia depresión. “Aquí todo es demasiado en serio” refleja que, a pesar de que la vida en Valparaíso pueda sentirse más divertida y juguetona que en otros lugares, nunca es suficiente, poniendo sobre la mesa el problema de nuestra insaciabilidad infinita.
Emilio Santiago Muíño y Analía Sílberman. Enero de 2009.





