
Ejercicios imposibles para contrarrestar la labor erosiva del espíritu de pesadez. De esta puerta, que se puede encontrar detrás de la basílica de San Francisco, se debe salir volando, y así quitarle a los sueños nocturnos la prerrogativa del vuelo. Porque el peso no se mide en kilos, se mide en años, que te empujan de vuelta a la tierra.