
Marx estaba equivocado. Aquí un puente cuyo encuentro denuncia el reduccionismo de sus teorías, todavía no superado. Ni valor de cambio, ni valor de uso: sin ruta de paso, sin suicidio (Madeleine Reineri no podrá tirarse al río Isère), sin épica (sin estar entre los objetivos de los B-52). Pero humilde y sencillamente extraordinario.