
Los bajos de Arguelles son una olla donde nos cocemos a fuego muy lento y sin posibilidad de servirnos en ninguna degustación. En ocasiones hierven los soplos de atención mutua, se llora en un bordillo (porque el cielo se ha puesto más grande) se besa con indecisión, se regalan dibujos de la infancia que sirven de salvoconducto al amor o se baila mancomunados, como un lujo del cuerpo. De repente se enciende el futuro como se enciende una luz y miramos la hora. Operación Jaula. Y no hay piso franco.