
Hay lugares que el turismo ha convertido en una pústula venenosa. Sin embargo, algunos son coyunturalmente recuperables. Despistes. Para permitir chocar a nuestros movimientos de apertura, y apuntarnos mutuamente durante un rato. Lo descubrí sentados en la puerta de Cuchilleros, ese paisaje de mala postal, con las manos agarradas, hablando como hablan los árboles cuando el viento los ondea confundiéndolos con banderas que dicen sí, quiero.