El valor de uso como juez supremo

El parque de Arganzuela despierta algunas de las mejores costumbres y talentos de los antiguos proletarios: guiarse sólo por los valores de uso de los objetos y despreciar el resto.  Los niños juegan en las fuentes, se dejan atrapar por  la tela de araña de frescura que teje el agua. Los hombres faunos huyen del despotismo del sol, y  duermen la siesta aprovechando la sombra de una estatua, en una burla preciosa del principio de solemnidad.


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