El comunismo libertario

En la calle del Águila  se ha instaurado el comunismo libertario. Abolida la propiedad privada de los medios de producción, los pequeños comercios y talleres no necesitan ningún nombre que los diferencie de otros establecimientos del mismo tipo, en una competencia irracional en pos de esas dosis homeopáticas de valor que se tiene que repartir la producción moderna. Con la denominación genérica de su actividad parece suficiente. Así hallamos:

Una panadería-bollería. Un almacén de vinos. Una huevería. Una cerería. Una lechería. Una fábrica de patatas fritas. Una frutería y verdulería. Una tienda de alimentación y variantes. Un administrador de fincas.

No los busques en las páginas amarillas, porque no los encontrarás.


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