Nuevos sabotajes a la alta velocidad

Es como enviar anónimamente a los trabajadores sin cobrar de una empresa el libro de cocina anarquista esperando que hagan una cena deliciosa.  Si el capitalismo ha destruido la calle como espacio de encuentro, las guerrillas anticapitalistas que operan en el nicho ecológico de Chueca y Alonso Martínez interrumpen la circulación mediante pequeños dispositivos de sabotaje. Un juego de té completo, para sentarse y charlar: sobre el dolor de unas varices, la crueldad escondida en  las canciones de guardería, las posibilidades de colectivizar la compra o Anghelu Ruju, en Cerdeña, y su cementerio de hadas.


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