La casa de la duda

La casa de la duda, en el barrio de Chueca,  normalmente pasa desapercibida, porque parece un edificio más. Sin embargo, a veces, al caminar cerca, uno descubre que es una esfinge. Y recoge las preguntas que la casa lanza, como una piedra que sondease la profundidad de un pozo:

¿Esperan los regalos de plástico un Mesías que los libere de su estrépito de colores?

¿Kieres ser mi amigo?

¿Si no te has tropezado con un fósil como pretendes besar a María?

¿Estamos vivos?

Esta última da vértigo pensarla, pensarla de verdad.


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