Agujeros negros en la calle de los Irlandeses

Los hechos objetivos: en el 2006, en una de las esquinas de la calle de los irlandeses encontré una misteriosa  ventana negra, de forma rectangular y a su lado unos zapatos abandonados. Esta extraña disposición me llamó poderosamente la atención. Cinco años más tarde, en el mismo sitio me topé con un marco rectangular blanco y a su lado un zapato de mujer abandonado. Apenas unos metros en la misma manzana, unas tablas tapaban un agujero conformando un dispositivo que parecía una trampa.

Un buen porcentaje de las desapariciones inexplicables que año tras año ocurren en Madrid suceden en la calle de los Irlandeses. Pequeños agujeros negros en forma de rectángulos, que brotan de forma espontánea, se tragan a los paseantes, y sólo dejan como pista sus zapatos. Con el objetivo de acabar con los carteros, que desde la quiebra de Lehman Brothers siempre traen a casa noticias que hacen llorar a sus padres, los niños de la calle han tapado con tablas estos agujeros negros con la idea de hacerlos pasar por socavones inofensivos.


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