
Renombramos las plazas, con los nombres de nuestros hermanos caídos, de nuestros cómplices, de nuestros ejemplos a seguir. Sin esperar a que la Gran Tarde nos dé el permiso.

Renombramos las plazas, con los nombres de nuestros hermanos caídos, de nuestros cómplices, de nuestros ejemplos a seguir. Sin esperar a que la Gran Tarde nos dé el permiso.